EL FIN DEL MUNDO

1La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, 2que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto. 3Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca. (Apocalipsis 1:1-3)

Hoy en día, se comenta mucho acerca del fin del mundo; mucha gente se ríe de estos comentarios, y otros toman esto muy en serio. No es de extrañar también, que haya gente que se burle y pasen chispas de incredulidad por su mente, eso siempre ha ocurrido. Quizás recuerden lo que pasó con el diluvio, todos se burlaban de Noé porque estaba construyendo un arca enorme, en un lugar donde las lluvias eran muy escasas. Dios tenía planes de inundar el mundo y destruir a todo ser viviente. Nadie creyó lo que Noé decía, pero llovió, llovió tanto que no quedó nada con vida, solamente los que entraron en el arca. Si nunca ha escuchado esa historia, quizás ya ha escuchado acerca de un hombre llamado Jesús. Por muchos años se predijo su venida, pero muy pocos creyeron que él vendría; pero vino por un corto tiempo y nos trajo un mensaje que aun sigue vibrando en los corazones de mucha gente. Sin embargo, ni sus propios compatriotas creyeron que vendría o que había venido. Pero Jesús vino, vivió en este mundo por un corto periodo de tiempo y murió también, luego, resucitó venciendo la muerte, y regresó nuevamente al cielo.   

¡Ahora está muy cerca el regreso de Jesús, sí, él viene otra vez!… Así es, El viene otra vez para poner fin a todas las cosas presentes.  Quizás pueda usted   darle un vistazo al libro de Apocalipsis.  Este libro es fascinante, especialísimo, no hay otro semejante.  Habla de lo que ha sido, lo que es y lo que será “en breve”. ¡Usted quedará fascinado con su lectura!, pero también confundido quizás. Es un libro que merece leerlo varias veces, y masticarlo bien para entender su contenido.

Ciertamente, estamos viviendo tiempos de total incertidumbre. En muchos sectores de este pequeño mundo en que vivimos, el pánico y el descontento son los huéspedes más comunes. Todos quisiéramos saber un poco del futuro, quisiéramos saber qué sucederá mañana. Sobre todo, quisiéramos saber cuándo será el fin del mundo. Sin embargo, hay algo que es necesario mencionar.  Es otro aspecto de nuestra vida moderna que no debemos descuidar, vivimos cansados, agotados y fatigados internamente. ¿Qué deleites quedan para el espíritu humano cuando ya no necesita luchar por el pan cotidiano, cuando ha recorrido la tierra entera, si no en persona, por lo menos llevado en alas del cine, la televisión, la radio y por tantos otros medios de comunicación existentes?  Los niños de hoy son hombres experimentados ya a los doce años… setenta años antes de morir.  Las experiencias de toda una vida se acumulan hoy en poquísimos años.   Y como resultado de estos cambios en la conducta humana, tenemos una civilización cansada, aburrida, carente de emociones profundas.  Usted puede ver por todas partes que toda la gente camina con su celular en la mano. Cualquier duda que tengan sobre cualquier tópico, solo tienen que pulsar unas teclas de su aparato, y pueden tener cualquier información que deseen. Pero más que eso, lo que la tecnología ha puesto al alcance de toda la gente, son nuevas formas de entretenimiento, mucha gente pasa cantidades enormes de tiempo jugando toda clase de juegos, e invitando a otros a que lo hagan también; y ya no ponen atención a otras cosas que podrían ser más importantes; y poco a poco, han ido perdiendo el afecto sincero hacia otras personas; la verdadera amistad se está esfumando y sustituyendo por las amistades cibernéticas. En las redes sociales usted puede tener miles de amigos, y sinceramente no conoce a ninguno.

La tecnología nos puso a prueba, primeramente, poniendo un celular en las manos de todos los habitantes de la tierra, incluyendo niños, para ver si podíamos vivir sin comunicarnos unos con otros. Usted podía ver en los restaurantes, a familias completas, todos juntos, pero separados, cada quien en su propio mundo cibernético. Entonces, cuando ya estábamos acostumbrados a esa lejanía, fue fácil acostumbrarnos al distanciamiento que nos fue impuesto por el Coronavirus.

Sin embargo, la inquietante pregunta por el futuro, no se ha desvanecido por la constante presencia de la ciencia cibernética. Al contrario, ahora con la presencia de este virus que no deja de cobrar vidas cada día, la interrogante se ha hecho más latente. Muchos buscan respuestas en el horóscopo, en los magos y adivinos, y hasta quien lea las cartas y la bola de cristal.

En el terreno religioso y espiritual también se inician preguntas inquietantes con respecto al futuro.  Mientras todo en la vida camina “color de rosa” a nadie se le ocurre preguntar que será del mañana.  Pero cuando hay problemas, cuando hay gente muriendo cada día a causa de un virus invisible, todo es incertidumbre, nostalgia e impotencia. Las mentes y corazones empiezan también a poner su mirada en ese inmenso y cautivante futuro que le espera a toda la raza humana.

El grupo de discípulos, por ejemplo, que vivieron tres años junto al Hijo mismo de Dios se hicieron esa misma pregunta.   Un día hasta tuvieron la osadía de preguntarle directamente a Jesús sobre esto. ¿Cuándo será el fin de este siglo?  ¿Qué mejor oportunidad de obtener respuesta a esas quemantes preguntas?   Pero ¿sabe usted lo que respondió el Señor a esa categórica pregunta? Pues dio una respuesta también categórica: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones que el Padre puso en su sola potestad”.   Ya les había dicho antes que “del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles del cielo, sino solo mi Padre”.

Sin embargo, cada día surgen nuevos profetas autodesignados, adivinos del futuro que con insistencia predican sus predicciones y proclaman las mismas acerca del “fin del mundo”. El internet, especialmente el YouTube está plagado de ellos. Será que realmente creen lo que dicen, o lo hacen solo para usar un tiempo en esas aplicaciones, que al final de cuentas, se vuelven un tipo de negocio, de tal manera que mientras más gente vea sus publicaciones, más dinero entra a sus bolsillos?. Hace algun tiempo, un hombre escribió un librito acerca de esto mismo, asegurando con fechas establecidas que el fin había llegado, pero como lo habrá notado, aún seguimos aquí, yo sigo aquí frente a mi vieja computadora, en un rincón de mi casa escribiendo estos pensamientos…y usted, los está leyendo, y, espero que siga hasta el final.   Como esta persona, hay muchos que asegurando conocer y creer en las Sagradas Escrituras, ponen fecha exacta de tan mencionado fin.  Uno no puede menos que preguntarse ¿cómo puede una persona, enterada del mensaje bíblico, predicar tales profecías ya que la Escritura claramente afirma que nadie sabe el día ni la hora? ¡PERO ESTO HAY QUE ACLARARLO!, ciertamente nadie sabe ni el día ni la hora, pero tampoco estamos a ciegas. Dios nos dejó su Bendita Palabra, y en ella nos ha dado todas las indicaciones y señales que necesitamos para entender que el día y la hora están cerca… y Yo, me atrevo a decir que los siguientes tres años van a ser determinantes para el arrebatamiento de la Iglesia de Cristo.  

La Biblia dice que nadie sabe sobre estas cosas, y al mismo tiempo aconseja al hombre “velar y orar”, estar preparado siempre para cuando esto acontezca.  Nos da indicaciones de cosas que han de ocurrir antes del tiempo final.  Aconseja incesantemente a los hombres vivir prevenidos porque “sin duda alguna el fin llegará”.  Hasta se tomó Dios el tiempo de mostrar a uno de sus siervos una “especialísima visión” en la que nos enseña las cosas que sucederán pronto.  Es el libro de Apocalipsis, el cual, con demasiada frecuencia se lee mal, se interpreta peor y se explota inescrupulosamente, pero su mensaje tiene que ver con el futuro.  ¡¡¡¡¡Habla de las cosas que han de suceder…>>> Les aconsejo seriamente que lo lean!!!!!

La Biblia dice que nadie sabe el día ni la hora, pero también dice que todos los hombres deben estar preparados porque el Hijo del Hombre vendrá como ladrón en la noche, cuando usted menos lo espere.   Es aquí donde se observa la infinita bondad de Dios para con el hombre; Dios no lo deja que navegue sobre el mar de la ignorancia, sino que le dice clara y categóricamente que ese día viene, que no cabe duda de esto y que se prepare.   Bien claro lo dijo Cristo, lo predicen los apóstoles y el propósito mismo del maravilloso libro de Apocalipsis es precisamente hacer saber a la humanidad las cosas que han de suceder pronto.

¡EL FIN DEL MUNDO LLEGARÁ!, de eso puede estar seguro.  Pero no sabemos cuándo.   El libro de Apocalipsis lo dejó Dios como un mensaje a las fuerzas satánicas que operan en el mundo, a los esclavos de satanás, a los criminales y asesinos, a los que se gozan en hacer mal a sus semejantes, para decirles que todas sus maldades y toda su violencia y sus ideas diabólicas y todos sus triunfos malignos no son más que una cosa pasajera.  Podrán ciertamente infundir desaliento, sembrar la discordia, hacer popular la mentira y la injusticia, pero no será para siempre.  Todo lo contrario.  Estas fuerzas demoníacas deben saber que llegará el día de su fracaso total, de su destrucción categórica, de su expulsión definitiva de este mundo creado por Dios.  Este libro de Apocalipsis hace ver claramente que todos esos movimientos que descartan la verdad y la justicia Divina se dirigen derecho al abismo y por eso aconseja que se arrepientan mientras haya tiempo.

Este es un mensaje para usted, hombre, mujer o joven que vive sin destino, sin propósito y sin seguridad.   Cristo Jesús vino al mundo para rescatar, ayudar, arrebatar de las fauces del infierno a quienes en El creen, Esta es la invitación tierna de este libro fantástico: “El que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”.

Este es un mensaje para todos los creyentes. En medio de esta pandemia que sigue cobrando vidas, y quizás usted está sufriendo a consecuencia de lo mismo. En medio de sus lágrimas y lloros pueden oír las exclamaciones de triunfo; en medio de la persecución a que se ven sometidos, ven llegar al gran consolador; desde la penumbra de sus prisiones o de las camas de los hospitales observan la llegada del gran libertador, aunque el mundo de hoy no lo entienda, Dios sí.    ¡Ánimo pues, creyentes de todos los países de la tierra!  Vuestro sufrimiento y vuestras penas tendrán su recompensa; vuestras luchas actuales serán coronadas con el éxito rotundo y final.  ¡Tengan valor y sonrían que las cosas no son como parecen!  Vuestro Salvador ha vencido al mundo; solo un poco de tiempo y el que ha de venir vendrá.  ¡Firmes y adelante!

No importa cuando será el fin del mundo.  Lo que sí importa es que estemos preparados para cuando eso suceda.  El mensaje es este: Solo Jesucristo dura para siempre y todos los que le pertenecen.   La cuestión es si usted le pertenece “a Él”.

Yo puedo decirles algo maravilloso… Todos los que pertenecen a Jesucristo irán a vivir con El por toda la eternidad.

Que Dios les bendiga;

Hno. Antulio Meneses

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