UNA SACUDIDA DIVINA

Recientemente escuché un mensaje acerca del tema que hoy todos estamos afrontando, y, pensé que era bueno compartir con ustedes algunas cosas sobre las cuales todos tenemos que tomar conciencia, y que por supuesto, debemos enfocarlo de acuerdo a la Palabra de Dios.

Es necesario que profundicemos un poco más en lo que está pasando; que tratemos de ver más allá de lo que vemos, porque les aseguro que esto es mucho, pero mucho más grande que un simple virus. Tomaron mucho tiempo para declarar que se trataba de una Pandemia del Coronavirus. Sin embargo, el problema más grande no se trata sobre la Pandemia del Coronavirus, sino de algo mucho mayor; se trata de una Pandemia Política, de una Pandemia Económica y Social, y de una Pandemia de Gobiernos; sí, de los Gobiernos de las Naciones de todo el mundo. 

Apenas estamos empezando a ver con claridad que realmente tenemos frente a nosotros una Pandemia Universal, porque está afectando todo el sistema que rige al mundo; afectará el sector político, afectará los gobiernos, afectará la economía y la vida social en general. Y es que, el mundo donde vivimos, a la verdad no es solamente lo que vemos. Es decir, que, si usted ve solamente lo que ve, entonces no ve todo lo que se debe ver. 

Si creemos que Dios nos creó, y que Él creó todas las cosas, es decir, si creemos todo lo que Dios nos ha revelado en su Palabra, entonces debemos saber y entender que todo lo que sucede tiene una conexión directa con el mundo invisible de Dios, es decir, con el mundo espiritual.

Veamos qué dice la Palabra de Dios en 2 Crónicas 15:5 y 6. “En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que entraba ni para el que salía, sino muchas aflicciones sobre todos los habitantes de la tierra. Y una gente destruía a otra, y una ciudad a otra ciudad; porque Dios los turbó con toda clase de calamidades”.  

Si analizamos esta porción de las Sagradas Escrituras, podemos concluir a simple vista, que ese era un tiempo de intranquilidad absoluta, no había paz, era un Caos total. Esto quiere decir, que lo que está causando este virus, no es nuevo para la historia de la humanidad.

Hoy, como en esa época de nuestra porción bíblica, la gente se siente insegura, afligida y preguntándose “cuando terminará todo esto” … no hay paz. Entendemos que algunos están viendo la situación más difícil que otros. Tenemos, por ejemplo, los pequeños negocios que han tenido que cerrar sus puertas, luego los empleados que han tenido que despedir; incluso empresas grandes que han cerrado momentáneamente, sin saber cuándo podrán abrir nuevamente. Está muy claro que no tenemos paz.

Pongamos atención al versículo 6 que dice que “Dios los turbó con toda clase de calamidades”. Dios se echó la culpa de todo lo que pasaba. Dios está diciendo, “Yo estoy detrás de vuestra falta de paz por todos los problemas por los que están atravesando”.

En el Antiguo Testamento podemos ver claramente que, cada vez que el pueblo de Israel se alejaba de Dios, Él derramaba juicio sobre la tierra; y eso, sucedía una y otra vez. Pero Dios ya no manda esos juicios hoy en día. En el Nuevo Testamento, con el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, Dios reformuló su relación con la humanidad. En 2 Corintios 5:18-19 dice que, En Cristo, Dios nos reconcilió con Él. Ahora, Dios no envía las calamidades, ni los virus, ni las enfermedades; estas están con nosotros todo el tiempo, pero Él en su misericordia nos está librando de ellas de manera constante. Sin embargo, cuando nos apartamos y alejamos de Él, entonces sí, Él nos puede entregar a ellas. Eso lo podemos ver en Romanos 1:24,26 y 28. En el verso 24 dice “Él los entregó”, en el 26 dice otra vez, “Dios los entregó” y otra vez en el verso 28 dice “Dios los entregó” 

Todo porque nadie lo ha tomado en serio, se apartaron de Él, ahora Dios los entregó, para que sientan como es vivir sin Él. Nadie quiere vivir bajo su gobierno, bajo su cuidado, bajo su dirección. En este país de los Estados Unidos, por ejemplo, hace muchos años que las autoridades decidieron sacar la Biblia de las escuelas y de las instituciones de gobierno, es prohibido hablar de la Biblia en los lugares de trabajo. Nadie quiere vivir conforme a los mandamientos de Dios, pero sí se le menciona cuando tenemos algo que pedirle.

Esperamos que, con esta sacudida Divina, con esta llamada de atención, todos despertemos y busquemos seriamente la presencia de Dios en nuestras vidas. Dios quiere que estemos cerca de Él; yo recuerdo cuando mis hijos estaban pequeños, y a veces no ponían atención a lo que les decía, o no obedecían alguna cosa, solo bastaba con cortarles la electricidad o el internet o la televisión, para que reaccionaran. Hoy, Dios está haciendo eso con nosotros; está permitiendo que recibamos una sacudida para que reaccionemos a su llamado, Él quiere tener una relación personal con cada uno de nosotros.

Apenas está comenzando esta catástrofe, y mucha gente aun no ha comprendido la magnitud de la situación. Dios está permitiendo una ruptura en todos los ordenes de la sociedad, en todos los niveles. Podemos sentir en todos los individuos que las cosas han cambiado. Dios está rompiendo el orden natural de todas las cosas, y en vez de paz, se puede percibir temor en la gente e inseguridad en todos lados, pues es algo que está pasando en todo el mundo, como un mensaje de Dios para la raza humana.

SOLUCION:

Ahora, ¿Cuál es la solución a esta situación caótica? 

En primer lugar, tenemos que conocer las causas. En 2 Crónicas 15:3 dice: “Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios y sin Sacerdote que enseñara y sin Ley”. Notemos aquí tres cosas: Sin verdadero Dios, sin Sacerdote y sin ley. 

Primero: Sin verdadero Dios; notemos que la Biblia no dice que estaban sin Dios, sino que, sin Verdadero Dios; ellos habían sustituido al Verdadero Dios por ídolos y los llamaban Dios. Romanos 1:21al 23 dice: “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 1:25 dice: “ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es Bendito por los siglos. Amen.

Hoy en día, tenemos iglesias llenas el día Domingo, con gente sumisa ante la presencia de Dios por una hora, pero el día Lunes siguen con su idolatría, la cual está disfrazada de muchas formas; puede ser “la tecnología, la carrera universitaria, el trabajo o los miles de contactos que se dicen ser amigos en las redes sociales”. Puede ser cualquier cosa, que, no tiene que ser necesariamente mala, pero si la ponen primero que a Dios, la están volviendo idolatría.

Segundo: sin Sacerdote, ya no tenían quien los representara delante de Jehová, ya no tenían quien les enseñara la Palabra de Dios. Y hoy está pasando exactamente lo mismo; los que estamos supuestos a enseñar la Bendita Palabra de Dios, no lo estamos haciendo correctamente; no enseñamos lo que Dios dice, sino lo que nosotros pensamos. Estamos enseñando todo aquello que hace a la gente sentirse bien, enseñamos todo aquello que la gente prefiere, en vez de lo que Dios requiere.

Nosotros no tenemos que estar inventando un montón de cosas para enseñarle a la gente, porque la Biblia está llena de instrucciones para todos los ordenes de la vida. Hay instrucciones precisas para la Familia, para los padres y para los hijos; hay instrucciones precisas para la política, la ciencia y la religión. Nos enseña cómo dirigir una nación y cómo hacer las leyes; así mismo, nos enseña cómo debe funcionar la iglesia, y cómo debemos ser los que enseñamos su Palabra. Y si damos un ligero vistazo a todas las sociedades del mundo, nos daremos cuenta que nada, absolutamente nada está funcionando de acuerdo a los principios establecidos por Dios en su Palabra Santa.

Ciertamente hay iglesias enormes alrededor del mundo, y todas están llenas de gente hambrienta por escuchar la Palabra de Dios, pero la gran mayoría, están recibiendo una enseñanza falsa; y si nó es falsa, es torcida o equivocada, y todos se sienten muy cómodos allí.

Y Tercero: Sin Ley; Hoy vemos muchos países que imponen sus propias leyes, sin tomar en cuenta a Dios en absoluto. Piensan que pueden gobernar como ellos desean o como ellos quieren, pero están muy equivocados, porque no debe existir otra ley aparte de la que Dios estableció desde el principio. Pienso que no existe una sola nación en el mundo, que esté gobernando de acuerdo a la Ley de Dios… no, no existe una sola; todo el mundo está viviendo sin la Ley de Dios. Por eso, en todo el mundo, estamos recibiendo esta pequeña sacudida, para ver si así reaccionamos. Y no es que Dios esté mandando una lluvia de virus o una serie de enfermedades, pero Él permite que seamos alcanzados, porque nosotros mismos lo hemos sacado de nuestras vidas y de nuestra sociedad.

ENTONCES, ¿CUÁL ES LA SOLUCIÓN? Ahora que ya conocemos las causas, veamos en la Palabra de Dios, si hay una cura para nuestros males. 2 Crónicas 15:4 dice: “Pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, Él fue hallado de ellos”.

Dios permite muchas veces que las calamidades nos alcancen, para que le pongamos atención. Y es que sinceramente todo el mundo vive muy ocupado; los padres no les ponen atención a los hijos, y los hijos ya no escuchan a los padres. Las familias ya no se reúnen alrededor de la mesa para cenar y conversar, ya se perdieron esas buenas costumbres. Vivimos muy ocupados saludando y mensajeando a personas que ni siquiera conocemos, porque son nuestros amigos en las redes sociales. Ya no tenemos ni siquiera una media hora para hablar con Dios para darle gracias; lo hacemos solamente cuando tenemos una necesidad. Hemos vivido muy apurados en todo, sin tomar tiempo para las cosas más importantes de la vida, hemos perdido la comunión con nuestros seres queridos, y hemos perdido la comunión con nuestro Dios.

Pero aun es tiempo de regresar a nuestro Dios, aun es tiempo de buscar su rostro. Si lo hacemos, quizá Dios quiera parar toda esa calamidad que se avecina.

Necesitamos hacer lo que hizo la ciudad de Nínive cuando Jonás les dio un mensaje de destrucción, toda aquella gran ciudad se arrepintió y se humilló delante de Jehová, clamando de rodillas para que Dios los perdonara. Y Dios los perdonó y no los destruyó.

Recordemos que Dios no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento. Este es el tiempo de volver a Jehová, es el tiempo de volver a sus caminos, y de caminar con Él. Aprovechemos para buscar su presencia, y Él será hallado de nosotros. Amén. 

Que Dios los Bendiga ricamente;

Hermano Antulio Meneses.